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Mes: febrero 2008

La cárcel del amor -perteneciente a la obra “Cuentos veloces”-

Se sentía terriblemente apresado en la soledad. Y entonces buscó desesperadamente al amor. Un día, ya casi abandonada su búsqueda, sin esperarlo, vio abierta la puerta del deseo.
Y desde ese día encontró su libertad encerrada en la cárcel del amor.

Escribir

Debo confesaros, queridos lectores, que no me siento realmente feliz si pasa un día y no he dejado escrito algo. Quizá sea por mi empeño en dejar huella, voz. Quizá por querer alcanzar una permanencia en el tiempo y el espacio. Quizá para que alguien me lea, escuche, y así sentirme reconfortado. Quizá por amor al arte.
Y es verdad que cuando me acuerdo de este mi blog, y recuerdo que es uno de mis medios para llegar a gentes (algunas de lugares que me gustaría conocer), siento que no puedo abandonarlo ni abandonar a esas gentes, mis lectores, y que tengo que contarles algo, lo que sea, pero, por supuesto, sincero y que me salga del alma. Y es que, para mí, no hay muchas cosas más frustrantes que no dejar nada escrito. Supongo que para tí también resulta, aunque no tanto, al menos algo decepcionante llegar a este mi espacio y no encontrar nada escrito.
Pero, también es cierto que para escribir tonterías mejor es no escribir nada, callarse. Así que, cuando no encuentres nada en este blog es porque prefiero callar.
Y, de cualquiern forma, nunca te olvides que sin tí esto que hago no tiene sentido.
Un abrazo, amigo lector.