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Mes: julio 2009

BLUE

I’m looking at my jeans. The longing and frustration contained within. These sky blue jeans that time is wasting. Is time leaving me with the same washed out look?

The ashtray is full. I’m smoking too much, not clearing away the butts. I need to pour some water on the plant. The television screen needs dusting. I’m gonna sort my cd collection, put them in chronological order maybe. That shirt on the chair… I should iron it. I should also write an email, or better a letter, to that old girlfriend of mine, tell her…
I busy myself with mundane chores around the house. Any little drudgery to keep me occupied, anything to rest my thoughts. I’m fooling myself. Elisa has an open pass. She comes and goes as she pleases.
Now, I scrutinise myself in the mirror. Poisoned by anger I hear my will snap. I am facing this impotent self. This reflection tells me nothing. Elisa, she is crowding my thoughts. I close my eyes and her face is smiling at me. Her lips pouting, irresistible. Lips I may never kiss.
The ashtray is getting full, again. I really don’t like smoking, I don’t think so. Why am I doing it? Maybe it’s just to know that I still have some power left, that I can control time between my fingers and my mouth, that I can kill myself to my own will and smoke my life slowly…
I need to give some water to that green lady. She really needs me. Television is for nothing. I don’t want to pay its licence anymore. I’m going to throw it away instead of cleaning the dust.

I have decided to venture outside. A good brisk walk is sure to do me the world of good.
Grass is fresh. Sitting here, I feel the sun on my face, warming my soul. For an instant I almost forget her. If I could vanish her from my thoughts!

I start walking again when an old friend waves to me. I wave back as if I didn’t have a care. Funny, I thought, how one can put on a front when one has to. If Kennet, that was his name, had stopped for a chat I’m sure he would never have guessed my despair. Loss doesn’t show up like a rash, you can be suffering from it but no one knows. Maybe Kenneth himself has the bug.
‘If you go, you go. Never come back if you take the decision’, I told her. Why did I say that? Stupid pride! ‘Come back. Please, come back. Bring a little happiness to this poor bastard!’, I beg now. She is not listening. ‘Do you know my pain?’ I want to scream at her. I don’t know well if at this point loss is close to self pity or hate.
There’s a riotous loneliness inside me, a mess of madness. A desperate heart shouting. This grief is bleeding.
What a silly thing to want what I can not have!
My own pride and manhood is maybe the real cause of the wound.

And yet… walking. Disillusion in my shoes.
I feel like losing my streets, my home, my own self. A dull world is closing around me. Loss blinds us to everything, kills everything.
Your absence is throttling me. I’m bleeding tears of death.
I want to disappear, walk and walk forever. Till the end… Is there any other hope I could hold onto?

Blue and inscrutable sky. You have seen me born. You have taken me here. You took her to me too. So far…
I’m at a loss. Would you mind guiding me? Please, tell me you will. Surely it is possible that you will not deny me?
Don’t say a word, keep it in silence.

And I’ll be here, there; somewhere, someplace… still walking. With my hands in my pockets, waiting for yours. Dreaming as a madman on endless days, full of nothing.
Time slip away among my fingers. It’s leaving…

I love you blue.
Paths. Sometimes up. Sometimes down.
Walking.
How could I forget?
Give me the strength to… walk.

Your mark will remain. A hidden pain.
An unfathomable feeling.
Was it better yesterday?
The same.
Blue.

El final

– Hemos terminado. Esto se acabó.
– Pero, ¿por qué?
– Realmente no sé, pero creo que este es el final. Debemos aceptarlo. Todo tiene su hora.
– ¡No lo hagas!
– No hay nada que podamos hacer. Todo lo que quedan son cenizas.
– Entonces, ¿por qué no añadimos algo más de leña? Algo para mantener el fuego vivo, al menos por un rato.
– ¿Por qué?
– A nadie le gustan los finales.
– Eso es verdad, pero tengo el corazón lleno de humo.
– ¿No sientes dolor?
– Me siento indiferente, templado. Siento que la llama está titilando, pero que pronto dejará de hacerlo. El brillo es sólo cuestión de tiempo.
– No quiero que nuestro amor titile y muera.
– Todo tiene un principio y va hacia un final.
– ¡Por Dios! Mandemos al carajo esta tontería. Canta esa canción de amor. Cántala, como solías hacer. Tu chispa se puede haber ido, pero la mía aún salta. ¡Abrázame!
– Así que… ¿tú aún sientes el brillo?
– Bésame.
– No creo que vaya a ser lo mismo. Con una chispa viva y la otra medio muerta…
– Bésame. Bésame amor. Deja que mi llama te envuelva.
– Así que… ¿Quieres jugar el juego? Preguntas, respuestas; respuestas, preguntas… suma y sigue, hasta el final. Está bien, intentemos entonces prender el fuego.
– Sí, vamos a hacerlo.
– ¿Chispa?
– Llama.´
– ¿Fuego?
– Flama.
– ¿Brasa?
– Leña.
– ¿Candela?
– Pasión.
– ¿Calor?
– Deseo.
– … ¡Y chispa de nuevo!
– ¡Fue maravilloso! ¿No crees?
– Sí, estupendo. Bien, cariño. Tendremos que encontrar nuevas chispas.
Y… la llama volverá a vivir.
– ¿Cuántas maneras crees que encontraremos?
– El tiempo dirá.

Y así, un día…
– ¡Bésame! ¡Bésame amor!
– Hemos terminado. Esto se acabó…

– Adiós amor. Estuvo bien estar aquí.

AZUL

Estoy mirando mis pantalones vaqueros; el anhelo y la frustración están contenidos en ellos. Estos vaqueros azules que el tiempo ha gastado. ¿Me dejarán las horas con la misma apariencia?
El cenicero está a tope. Estos días estoy fumando demasiado, sin acaso tirar las colillas. Necesito poner agua a la planta. La pantalla de televisión está llena de polvo. Voy a organizar mi colección de cds, quizá estén bien en orden cronológico. Los platos y cacharros se amontonan en el fregadero, tendré que lavar algunos, si es que quiero comer aquí. Esa camisa sobre la silla… creo que debería plancharla, colgarla bien al menos. También debería escribir una carta a aquella vieja amiga, contarle.
Doy vueltas a la casa y me entretengo con tareas mundanas. Cualquier cosa que me mantenga ocupado, lo que sea que ponga a descansar mis pensamientos. Pero enloquezco. Elisa tiene un bono libre. Entra y sale cómo y cuándo le place.
Ahora, me examino en el espejo. Estoy envenenado por la rabia. Escucho como me abofeteo la mejilla. Veo un yo impotente. El reflejo no me dice nada. Elisa acorrala mis pensamientos. Cierro los ojos y su cara me sonríe. Sus labios desdeñosos, irresistibles. Labios que nunca podré besar.
El cenicero está lleno otra vez. Realmente no me gusta fumar, no creo. ¿Por qué lo hago? Definitivamente, necesito poner algo de agua a aquella señorita verde. La televisión sirve para nada. Voy a tirarla por la ventana en vez de quitarle el polvo…

He decidido salir a la calle. Un vigoroso paseo seguro que me hará ver la bondad del mundo.
La hierba está verde, fresca. Sentado aquí abajo siento el sol en la cara, templando mis entrañas. Por un instante casi la olvido. ¡Si la pudiera hacer desaparecer por siempre de mis pensamientos!

Comienzo a caminar de nuevo cuando un viejo amigo del colegio me saluda con la mano. Le devuelvo el saludo como si todo estuviera bien. Es curioso, pienso, cómo uno puede disimular. Si Alberto –así se llama- se hubiera parado para charlar conmigo, estoy seguro que no habría adivinado mi angustia. El amor no se muestra como una erupción en la piel; puedes estar sufriéndolo y nadie se entera. Incluso no puede ser diagnosticado. Quizás el mismo Alberto tenga el virus.
“Nosotros no elegimos enamorarnos”, le digo. “¡Dale un poco de felicidad a este pobre hombre!”, le suplico. Ella no escucha. “¿Conoces mi dolor?” Quiero gritarle. En este punto el amor está muy cerca del odio.
Siento como una bulliciosa soledad en mi interior, una enmarañada locura. Un corazón desesperado gritando. Esta ingrata pasión está sangrando.
¡Qué estupidez amar a quién no puedo tener, a quién nunca tuve!
Con mi orgullo y con mi hombre va la herida.
Y, aún así, caminando… llevo la desilusión en mis zapatos.
Siento que pierdo mis calles, mi casa, mi identidad. Un mundo turbio me envuelve. El amor lo ciega todo, todo lo confunde.
Tu distancia me estrangula. Estoy llorando lágrimas de muerte.
Quiero desaparecer, caminar y caminar, por siempre hasta el final. ¿Hay acaso alguna otra esperanza a la que agarrarme?

Azul e inescrutable. Tú me has visto nacer. Tú me has traído aquí. Tan lejos.
Estoy perdido. ¿Te importaría guiarme? Por favor, dime que lo harás. ¿Sería posible que no me lo negaras?
No digas palabra alguna. Mantén tu silencio.

Y estaré allí, en algún lugar.
Y caminaré. Mis manos en los bolsillos, esperando las tuyas.

Soñando como un loco en días interminables, llenos de nada.
El tiempo se me escapa entre los dedos. Sin caricias, se me va.

Te amo azul.
Senderos. Algunas veces subo, otras bajo.
Caminando.
¿Cómo podría olvidar?
Dame fuerzas para… caminar.

Tu marca permanecerá imborrable. Un dolor oculto.
Un sentimiento insondable.
¿Fue mejor ayer?
Lo mismo.
Azul.