‘Lo único que queda en la vida son las obras, me dijiste. Y ahora sólo quedamos tú y yo, padre.’ El empresario miró a su hijo. Y aún aturdido, con los ojos encharcados, recordó esas palabras que le había dicho un día de esos que llaman ‘de vino y rosas’.   El terremoto había enterrado al resto de su familia, y convertido en escombros su imperio.   Un viejo empleado suyo… read more