De pie, ella se desnudaba sin demora, aunque con mesura y natural delicadeza. Parecía que tratara cada una de las sencillas prendas que se quitaba como si hubieran sido compradas en la más exclusiva boutique, como si protegiesen un preciadísimo tesoro. Tras colocar su ropa en la silla, lo miró. Con la voz inesperadamente torpe, él le pidió que se colocara cómoda, en posición d… read more