Me despierto y levanto de temprano. Hoy no he dormido plácidamente. Hace ya algún tiempo que no consigo hacerlo. Uno batalla interiormente en su particular contienda de emociones y sentimientos; traición, deslealtad… pérdida. Porque siempre se pierde, ¿verdad?

Así que pretendo dame una tregua.

En Sevilla, suelo venir a desayunar a este café, precisamente con nombre de emperador romano: dicen que sevillano, para más señas. ¡Mira tú qué cosas! Uno se dispone a relajarse y destruir egoísmos y se encuentra sentado bajo este soberbio nombre. En fin…

Pido café con leche, tostadas con jamón y tomate, y un zumo de naranja. Un completo, como yo lo llamo. Mientras, ojeo la portada de un periódico de tirada nacional… Y otra guerra en titulares.

Matan para defender la libertad, quiero pensar que dicen. Siempre dicen eso. Pero, en cualquier caso, matan. Me aclaro. El caos y el orden.

Mi organismo también lucha contra los males que lo atacan, cuestión de supervivencia. Vivir o no vivir, quizá esa es la respuesta final del ser. Aunque, no todo es tan así, ¿verdad? En el camino, entre esos dos límites, es nuestra torpe mente la que lía y complica las variables intermedias.

¿Antes del ataque, se reflexiona bien sobre la rabia, el dolor, la pérdida… y tantas otras cosas que se dejan atrás? No creo.

¿Está uno preparado para una buena defensa? Tampoco lo creo.

¿Es, como dicen, una buena defensa el mejor ataque? Mmmmmm, déjame pensar…

¿Es una retirada a tiempo una victoria? Depende. Supongo que de lo que se deje atrás, de lo que se considere “a tiempo”…

¡Dios, quienquiera que seas, entonces danos una pacífica y buena trinchera! ¡Qué hostias estás esperando a estas alturas de la historia! 

Posiblemente la paz se encuentre sólo en la muerte. Quizá haya que aceptarlo así. Y entender la batalla como algo necesario para que muchos descansemos en paz. Orden y caos.

En cualquier caso, mirando hoy la portada del periódico, siento que la guerra es un error, un fallo del sistema. ¿O no?