‘Esto es una estación de trenes. Nadie para.’ Me dijo un trabajador que se dio cuenta de mi torpeza y me notó algo perdido.
Y llega el tren. Subo, encuentro un sitio, me siento e intento relajarme. Miro a través de la ventana y veo lo que dejo atrás. Cosas, gente… Y entonces intento olvidar el pasado. Intento olvidar la pérdida. Uno olvida. Y es cierto que olvidará de nuevo. Porque uno siempre olvida.
Y entonces uno aprende, llevando tu ser pa’ lante.
Yo y mi ser. Las cicatrices están ahí. Es cierto que están. Son imborrables. Y habrá más dolor, más heridas, más cicatrices… Es inevitable. Y entonces uno olvida, y aprende. Porque uno siempre aprende.
Y uno conoce a nuevas gentes, descubre nuevas cosas…
Miro a través de la ventana de mi vida y sé que puedo encontrar un nuevo amor, un nuevo sueño, un nuevo deseo. Y sonrío. Y voy pa’ lante, así hasta el final será.
Esta es la energía creativa de la vida.
‘Esto es una estación de trenes. Nadie para.’ Me dijo aquel hombre.