Meteo en Sevilla

El papel que escribimos

 

Querido escritor,

 Este papel en el que yo escribo y que ahora tú lees (a no ser que lo hagas en la pantalla de tu ordenador, lo cual aunque sí cambiaría la dirección del relato no tanto su sentido final), una vez fue árbol que los hombres cortaron y procesaron con sus máquinas…

 Y aquel árbol un día fue semilla, que creció abrigada en su tierra, también de cierta manera tocada por la mano humana… Y la semilla, cobijada en esa su madre tierra, fue mojada por las nubes, el cielo, sus tiempos… Y las nubes, el cielo y sus tiempos, aunque ciertamente afectados por los movimientos de la mano humana, sus sabidurías e ignorancias, sus aciertos y errores, juegan su papel en el universo, que unos dicen que es infinito, otros que lo creó Dios… Y, por favor, no me pidas escribir de Dios y el universo, simplemente porque están demasiado lejos de este mi papel, de esta mi mano que en él se expresa, de este mi mundo… Y ya bastante difícil me resulta contarte de mi alcance en él.

 Y tú, compañero en este juego, reflexiona y escribe también lo que sientas, a tu mejor manera, en tu papel, con tus palabras…

 Y tengamos pues presente que si no fuera por la semilla, el árbol, el hombre y el cielo, no podríamos seguir escribiendo… Y Dios y el universo… quizá ellos tampoco tendrían palabras para hacerlo.

 

Milonga desleal

 

  Aquella madrugada mi alma gritó un dolor desesperado, incontenible y jamás sentido. Sangró, lloró sintiéndote en otros brazos, bailando una milonga desleal.
 Imposible dormir con la herida abierta, imaginándote Princesa, bella ante la deseante mirada de otros ojos, lejos de los míos.
 “El tango sólo tiene camino de ida”, te dijeron.
 ”El tango o yo”, te pedí.
 Y tú lo preferiste a él.
 “Me voy”, me dijiste, buscando excusas de traición.
 
 ¿Cómo borrar este dolor que noche tras noche me castiga?
 ¿Cómo sanar este cáncer de amor?
 ¿Cuánto de celos? ¿Cuánto de rabia, impotencia, frustración… querer y no poder?
 “Si quieres a alguien, déjalo libre”, dicen. Y, digan lo que digan, el amor me parece posesión, exclusividad.
 “Tuya siempre”, me decías. Y yo así lo creí. “Para siempre. Por siempre”, conjugamos los dos.
  Cambiaste los valores. Y te aferraste al rechazo y desprecio para contentar a tu ciego orgullo.

 Te vas, dejando una mancha indeleble en mi alma.
 Te vas, llevándote mi primer amor.
 Te vas, y las horas pasaran extranjeras.
 Te vas, y dejarás un tiempo sin tu espacio.
 Te vas, y entenderé que te amo tanto como te peno. Y que quizá me quieres tanto como me haces sufrir.
 Te vas, y buscaré otros labios, otro sexo, otro cuerpo con quien caminar, y pretender olvidar la senda que juntos trazamos.
 Te vas, y dolorido te imaginaré en otros brazos, bailando esa milonga que nunca quisiste conmigo compartir.

 Juntos hemos surcado mares, traspasado fronteras, dormido en lugares propios y extraños, que siempre llenábamos con extraordinaria pasión… Todo con nuestro amor por bandera.
 Me rompí la lengua para darte sabor.
 Me deshice en tu cuerpo para hacerte sentir.
 Nos dejamos el uno en el otro.
 Nos amamos sin medida.
 Me amé a mi mismo, a mi libertad… Pero siempre queriéndote.
 Me amaste mucho, lo sé… Pero buscaste otra senda.

 ‘Tuya siempre’… Y ahora me dices que te vas.
 ‘Tuya siempre’… Y sé que, aunque en el recuerdo, así será. Digas lo que digas,  vayas con quien vayas… Estés dónde estés.

 Si te vas… Seguiré recordándote, si te vas.
 Para siempre. Por siempre.

La guerra es un error

 

Me despierto y levanto de temprano. Hoy no he dormido plácidamente. Hace ya algún tiempo que no consigo hacerlo. Uno batalla interiormente en su particular contienda de emociones y sentimientos; traición, deslealtad… pérdida. Porque siempre se pierde, ¿verdad?

Así que pretendo dame una tregua.

En Sevilla, suelo venir a desayunar a este café, precisamente con nombre de emperador romano: dicen que sevillano, para más señas. ¡Mira tú qué cosas! Uno se dispone a relajarse y destruir egoísmos y se encuentra sentado bajo este soberbio nombre. En fin…

Pido café con leche, tostadas con jamón y tomate, y un zumo de naranja. Un completo, como yo lo llamo. Mientras, ojeo la portada de un periódico de tirada nacional… Y otra guerra en titulares.

Matan para defender la libertad, quiero pensar que dicen. Siempre dicen eso. Pero, en cualquier caso, matan. Me aclaro. El caos y el orden.

Mi organismo también lucha contra los males que lo atacan, cuestión de supervivencia. Vivir o no vivir, quizá esa es la respuesta final del ser. Aunque, no todo es tan así, ¿verdad? En el camino, entre esos dos límites, es nuestra torpe mente la que lía y complica las variables intermedias.

¿Antes del ataque, se reflexiona bien sobre la rabia, el dolor, la pérdida… y tantas otras cosas que se dejan atrás? No creo.

¿Está uno preparado para una buena defensa? Tampoco lo creo.

¿Es, como dicen, una buena defensa el mejor ataque? Mmmmmm, déjame pensar…

¿Es una retirada a tiempo una victoria? Depende. Supongo que de lo que se deje atrás, de lo que se considere “a tiempo”…

¡Dios, quienquiera que seas, entonces danos una pacífica y buena trinchera! ¡Qué hostias estás esperando a estas alturas de la historia! 

Posiblemente la paz se encuentre sólo en la muerte. Quizá haya que aceptarlo así. Y entender la batalla como algo necesario para que muchos descansemos en paz. Orden y caos.

En cualquier caso, mirando hoy la portada del periódico, siento que la guerra es un error, un fallo del sistema. ¿O no?

Manual de Escritura Curativa en Prensa

ABC de Sevilla - Manu Rodríguez

Diario de Sevilla - Manu Rodríguez

un fragmento del comienzo de mi nuevo libro, YA A LA VENTA

Escribir para sanar
Editorial Almuzara. 2011

 

¿A quién va dirigido el manual? 

Gracias a las investigaciones desarrolladas por James W. Pennebaker desde finales de los ochenta, en los últimos años, y cada vez más, se ha venido utilizando la Creación Literaria en diversos países del mundo como terapia, tanto para niños como para adultos y en tan distintos escenarios como escuelas, hospitales, penitenciarías y residencias de ancianos.

Este breve pero intenso manual está diseñado para adultos. La noble y ambiciosa intención que me ha movido a desarrollarlo es la de acercar mis propias experiencias, estudios e investigaciones no tan sólo a aquellos que quieran superar hechos traumáticos que les afectan emocional y físicamente, sino también a cualquiera que  desee mejorar su estado psíquico y físico, su salud y calidad de vida, a través de la escritura creativa. Y, desde luego, también está dirigido y resultará de gran utilidad a escritores y artistas, quienes espero encuentren en él una fuente de inspiración.

Debido a las enormes posibilidades que ofrece Internet (correo electrónico, blogs y foros, entre otras) su desarrollo puede ser aplicado a este medio, y queda a la elección e imaginación del lector el hacerlo de una u otra manera.

Justificación.

Recientes investigaciones y rigurosos estudios clínicos, llevados a cabo sobre todo en Norteamérica y el Reino Unido y aplicados a pacientes que sufren de hipertensión, artritis, cáncer y Alzehimer, entre otras patologías, nos han venido a demostrar que a través de una escritura reflexiva, relacionando los sucesos traumáticos con los sentimientos que produjeron y producen, se promueve una mejora de la actividad cerebral en general y regulación en la actividad del sistema límbico en particular.

Mediante la escritura, ordenando el caos que nos ha producido tal o cual suceso traumático, lo sacamos afuera, lo entendemos y nos sobreponemos a él. Así, disminuimos el estrés y reforzamos nuestro sistema inmune, a la vez que logramos un equilibrio emocional, lo cual incidirá en la mejora de nuestras actitudes y relación con el entorno, y, en definitiva, nuestra salud y calidad de vida.

A través de un compromiso personal con lo que aquí vengo a llamar “Terapia de Creación Literaria” tendremos la posibilidad de sanar y transformar nuestra vida.

En el presente manual daremos las bases teóricas y prácticas de una terapia para sanar mediante la Creación Literaria.

Objetivos.

El manual ofrece la posibilidad de:

- Escribir con la intención de explorar en los pensamientos y emociones; auto-conocerse, auto-enriquecerse y auto-ayudarse. Para esto se requiere el compromiso del lector-asistente en la práctica diaria de la escritura.

- Buscar la exclusiva voz narrativa, la mejor manera para expresarse con honestidad, desinhibición, fluidez, creatividad, encontrando la coherencia en el/los hechos traumáticos y los sentimientos que esto/s  nos ha/n ocasionado.

- Aunque en las primeras sesiones del curso-manual el lector-asistente pueda sentirse reacio a continuar (debido a los sentimientos dolorosos que está volcando en el papel), e incluso peor anímicamente, se espera que al poco tiempo comience a sobreponerse al dolor, tenga una visión más lógica, racional y sana y alcance una mejora psíquica.

- La relación entre los hemisferios izquierdo (en lo que se refiere a su función lingüística) y derecho (función creativa) se activa –en términos de función cerebral esto se llama “integración”-. La actividad del sistema límbico en general y la amígdala en particular (encargados de las emociones) se reduce ante los pensamientos negativos. Y, de esta manera, se alcanza una mejora en el sistema inmune, el ritmo cardiaco se regula y se consigue una mejora física general.

Metodología.

Cada sesión tendrá como objetivo dar a conocer los fundamentos básicos de la Terapia de Creación Literaria y buscar la motivación necesaria para expresarse a través de este arte. Mediante los ejercicios propuestos, el lector-asistente buscará la manera de encontrarse a sí mismo, frente a sus problemas, sus capacidades y discapacidades, y situarse en su entorno, a la vez que desarrollará su potencial capacidad creativa.

Para conseguir los objetivos propuestos, es imprescindible que el lector-asistente mantenga un compromiso con la aquí presentada Terapia de Creación Literaria. Y lo deberá hacer con honestidad, relacionando los hechos con los sentimientos, reflexionando profundamente para autoconocerse, autoenriquecerse, autoayudarse y, a fin de cuentas, sanar.

Durante este curso-manual, y en todo momento, teniendo en cuenta lo duro que puede resultar recordar y ser consciente del trauma que afecta, se propondrá estar alerta ante los pensamientos negativos (irracionales, ilógicos, insanos) que puedan llevar a la autodestrucción. Lo negativo/insano es válido si se acepta como parte del hecho, si se tiene en cuenta su carácter positivo/sano y se usa como catarsis que nos lleve hacia nuestro proceso de Creación Literaria y a una terapia reparadora.

Debido al carácter íntimo y privado de los ejercicios propuestos, una vez realizados estos podrán ser:

- destruidos o guardados.

- presentados a un terapeuta profesional.

- presentados a alguien de confianza para que los lea, y así tener una opinión externa, ligeramente alejada.

- colgados en  Internet, en un foro o blog, bien de forma anónima o personal, y así obtener comentarios totalmente ajenos.

La decisión siempre queda a cargo del lector-asistente.

Sesiones.

Este manual consta de diez sesiones, a realizar una por semana. En cada una de ellas se desarrolla brevemente el tema en cuestión y los puntos en él establecidos. El lector-asistente podrá ver como, poco a poco, va adentrándose en el marco teórico de la escritura terapéutica, entendiendo el significado de los ejercicios propuestos y encontrando salida a los problemas y traumas que lo afectan.

Se pretende introducir al lector-asistente en la teoría, técnica y práctica de la Creación Literaria como terapia.

En cada sesión se propondrán ejercicios prácticos, con la intención de motivar, orientar y encaminar al lector-asistente a “escribir para sanar”.

 

1.- Fundamentos básicos.

2.- La Terapia de Creación Literaria.

3.- Beneficios psíquicos y físicos.

4.- Escribir como autoconocimiento, autoenriquecimiento y autoayuda.

5.- Funcionamiento del terapéutico proceso de escribir. Otras investigaciones y enfoques.

6.- Compromiso con la Terapia de Creación Literaria.

7.- Método de tratamiento.

8.- Pensamientos erróneos.

9.- Controlando las emociones “difíciles”.

10.- Reconociendo las características y etapas de la Creación Literaria.

 

Naranja

 

Querido amor,

El nuevo año ya comenzó. Es enero en esta Sevilla.

Nuestro día pasó, mi cumpleaños también…

Observo el cielo y lo siento más lejos y más claro que el de Edimburgo. Profundo celeste.

A veces, una leve brisa mueve el aire, que aquí parece que flota.

El sol entra de soslayo en la plaza, iluminando la iglesia. “¿Está Dios aquí?”, me parece que pregunta.

Escucho gorriones piar, quiero suponer que alegres. Qué tontería, ¿verdad? No cantaría nunca un gorrión triste.

Me gustaría que estuvieras aquí, cerca, no voy a negarlo. Respirando conmigo esta belleza; libre.

 Las naranjas se mantienen en sus árboles, vivas. Parecen colocadas a propósito, mostrándose orgullosas entre las béticas hojas. Lucen, haciéndome creer que pretenden ignorar su pequeñez y mortalidad, aunque también sabiendo de esa su fragilidad, que sólo estarán hasta que la primavera las rinda y el azahar les pida paso, y todo huela a vida fresca. Pienso que debería ser entonces cuando el comienzo del año se celebrase en esta ciudad.

La luz las hace brillar, como si fueran bolas de una navidad que no se quiere ir. La fiesta, siempre la fiesta presente en esta tierra.

Me resulta surrealista, paradójico a la vez: todo el invierno con fruta amarga en la calle, aunque con la alegría dispuesta en el alma. Quizá mucho sea pretender, quizá sobrevivir, quizá la naturaleza de este Sur…

Es como si el tiempo quisiera hacerse eterno.

Entonces decido acercarme a ti. Te miro, encaprichado, como antes he mirado a tantas otras.  Y, entre todas las demás, tú eres la que estás más cerca. Te sonrío y me marcho de vuelta a casa. Pero ya sabes que mañana volveré para verte de nuevo. Serás mía.

 

Llevo así algunos días. Tú me observas desde arriba, con la arrogante inocencia de una niña que desconoce su vulnerabilidad, y con la ya salvaje hermosura de tu natural madurez.

Con mi torpeza sería ridículo saltar, no podría alcanzarte. Sería más sensato traer una escalera, llegar a ti y tenerte. Pero prefiero esperar. Seré paciente. Sé que caerás rendida a mis pies…

 

Es febrero, amor.

Nuestro día volvió a pasar.

Ayer llovió, y no fui a verte. Si hubiera estado allí, en aquel preciso instante, no hubieras sufrido el trauma, o al menos hubiera querido hacerlo más leve. Si hubieras querido venir a mí, niña arrogante, mujer fatal, justo cuando cada día te miraba enamorado…

En cualquier caso, hoy estás junto a mí. La ley de la gravedad cumplió con su fuerza. Nuestro destino hizo el resto.

Bajaste a tierra. Estabas empapada cuando te encontré. Tú, sola. Tus hermanas seguían arriba. Quizá compadeciéndote. ¡Qué tontas! ¿Acaso no saben que acabarán igual? Quizá peor Sin el más mínimo escrúpulo.

La muerte nos iguala a todos.

Te agarré con delicadeza y te sequé con caricias. Tu olor me impregnó las manos, el alma…

Ahora te tengo, mía. Todo me huele a ti.

 

Naranja, te sostengo en mi mano derecha, y acaricio y pregunto en nuestro silencioso idilio: ¿qué fue antes el color o tú? Y sonrío de esta nuestra locura.

¿Quién plantó estos tus árboles en las aceras? ¿Quién quiso que coqueteasen con calles y plazas? ¿Quién te quiso? ¿Quién te quiere?

¿Dónde van tus hermanas cuando caen?

 

Vuelvo a mirarte. Es curioso, el azar y yo hemos querido que seas mía, que seas precisamente tú a quien tenga entre mis manos. El amor es así: parte suerte y parte capricho, generosidad y egoísmo. Hasta que el tiempo lo separe de la rama, del árbol que le da la savia. Y lo transforme…

 

Y será marzo. Y nuestro día pasará…

If you would kiss me now…

 

If you would kiss me now…

you would alleviate the sorrow of the love who left me,

and I could believe again.

 

If you would kiss me now…

I would cry of happiness more than I have ever cried of sadness,

and my soul would be filled with the hope I need.

 

If you would kiss me now…

my whole life would die in that precise instant,

and your lips would be the ticket to paradise.

 

If you would kiss me now…

I could put away the pain of that goodbye,

and embrace a hopeful hello.

 

If you would kiss me now…

I would understand the cost of sorrow,

and that, in spite of it, life is just.

 

If you would kiss me now…

we would melt the snow of this city,

and the whole world would disappear, dissolved from our passion.

 

If you would kiss me now…

you would heal my whole being,

and I would want to be by your side, for the rest of time

 

In the name of God, woman, you know the magic that would envelop us if you would kiss me?

 

And then…

Why won´t you kiss me now!

 

PS – Kisses should be magnetic, I know it. And, in this particular case, love is a matter of two extraordinary strengths that pull each other together. I want to tell you then, woman, that I am sorry. Sorry if I pushed you the wrong way. I just felt the urgency to tell you my emotions. At least this will be here, on the paper, if suddenly death takes me… and, still you haven´t kissed me.

Si me besaras ahora...

 

Si me besaras ahora…

aliviarías la pena del amor que me ha dejado,

 y podría volver a creer en él.

 

Si me besaras ahora…

lloraría de alegría más de lo que he llorado de tristeza,

y llenarías mi alma de la esperanza que necesito.

 

Si me besaras ahora…

la vida entera moriría en ese preciso instante,

y tus labios serían el ticket hacia el paraíso.

 

Si me besaras ahora…

encajaría el dolor de aquel adiós,

y recibiría pleno a un venturoso hola.

 

Si me besaras ahora…

entendería el precio de la pena,

y que, a pesar de ella, la vida es justa conmigo.

 

Si me besaras ahora…

derretiríamos la nieve de esta ciudad,

y el mundo entero nos desaparecería, deshecho por nuestra pasión.

 

Si me besaras ahora…

sanarías todo mi ser,

y querría estar a tu lado, la vida entera.

 

Por Dios, ¿sabes mujer la magia que nos envolvería si me besaras?

Y entonces…

¡Por qué no me besas ahora!

 

P.D.  Los besos deben venir imantados, ya lo sé. Y, en ese particular caso, el amor es cuestión de dos extraordinarias fuerzas que se atraen. Quiero decirte pues, mujer, que lo siento. Siento si te presioné de manera equivocada. Tan sólo sentía la urgencia de decirte estas mis emociones. Al menos ellas quedarán aquí, en el papel, si de repente la muerte me lleva… y aún no me has querido besar.

 

'Beso y piel', primer poema/canción que escribí allá por 1985

 

Nada que ver con el diablo,

no se puede comparar con la niebla.

Algo de extraño hay que quiero descubrir,

como si de un magnético misterio se tratase.

 

 Cuando la miro algo se despieza en mí

y creo que mis ojos mienten,

pero si la pierdo sólo pienso en morir.

 

 Sería más fácil apagar la luna

con un trozo de sol

que tener en sus ojos mi insaciable ardor.

 

 Nada que ver con Dios,

no se pueden comparar espejo y luz con beso y piel.

Es inútil imaginar la voz de su corazón

si no la puedo alcanzar con una canción.

 

 Sería más fácil apagar la luna

con un trozo de sol

que tener en sus ojos mi insaciable ardor.

 

 Hay que aprender a distinguir

entre la fría oscuridad y la noche más cálida.

Dos gotas de lluvia que corren tras el empañado cristal

y que se juntan en una gota final.

 

 

 Papel y tinta se unen 

para escribir la cara del amor.

No hay salida si no estás

 

 No se pueden comparar espejo y luz con beso y piel,

es inútil imaginar la voz de tu corazón

si no la puedo alcanzar con una canción.

 

De pintura y arte

 

De pie, ella se desnudaba sin demora, aunque con mesura y natural delicadeza. Parecía que tratara cada una de las sencillas prendas que se quitaba como si hubieran sido compradas en la más exclusiva boutique, como si protegiesen un preciadísimo tesoro.

Tras colocar su ropa en la silla, lo miró.

Con la voz inesperadamente torpe, él le pidió que se colocara cómoda, en posición de escorzo. Ella recorrió en un par de leves pasos el corto espacio desde la silla al sofá. Y se recostó con la mirada perdida en algo infinito.

Él la recorrió con su experta mirada. El carboncillo en la mano. El lienzo blanco, virginal. De repente, comenzó a sudar. Jamás había sentido algo parecido en su ya larga y reconocida carrera. Ni incluso cuando por primera vez pintó a su mujer.

La observó, veloz y lento. Sus sentidos se sobrecargaron. Encajar su figura en el lienzo le resultaba imposible.

Soltó el carboncillo. Cogió otro. Lo soltó también. Entonces volvió a mirarla, esta vez intentando controlar las emociones para ver si la técnica podía dirigir el trabajo.

Miró los colores, los pinceles, la volvió a mirar a ella… Pero ella no era ella, era mucho más, demasiado.

El volcán de su alma bullía descontrolado.

Cogió un pincel y llenó la paleta de acrílico rojo.

Manchó la tela de manera feroz.

Ella le sonrió, dulce, tímida, tranquila…

Soltó la paleta, y con el pincel en su mano derecha, goteando un rojo encendido, se dirigió hacia ella…

 

 

“En la segunda mitad del siglo XiX, después de la Revolución Francesa, la pintura quiere abandonar el romanticismo y centrarse en representar los temas sociales, la realidad. Nombres como Gustave Courbet, Honoré Daumier, Jean-François Mollet se hacen célebres.” Esto es lo que, en general, nos cuentan los libros de arte.

Ahora yo me pregunto: ¿no busca el pintor, de una u otra manera, hacer real, expresar y traer a su sensibilidad lo que sus ojos perciben? A mi modesto entender, la pintura, al igual que el resto de las artes, siempre ha intentado expresar lo que la realidad le supone al pintor.

Aunque Picasso dijo “Yo pinto los objetos como los pienso, no como los veo” ¿No quería acaso el maestro malagueño traer a su realidad, a su entendimiento concreto, el objeto o la figura humana que veía, como los percibía y entendía, buscando sus líneas, sus formas, descomponiéndolos para querer plasmarlos desde diferentes ángulos?

“¿Y el arte abstracto?” “¿Qué hay de realidad en él?” Quizá, al tratar de ver la realidad e interpretar sus colores, líneas, perspectivas, formas… y buscar cómo los sentidos la perciben, y querer pues plasmarlo en el lienzo, estos pintores lo que quieren es revertir el proceso perceptivo y, en lugar de ir de abstracto a concreto, van de concreto a abstracto.

El célebre biólogo y psicólogo suizo Jean Piaget, le dijo al periodista francés Jean-Claude Bringuier. “El objeto es un límite en el sentido matemático, nos acercamos sin cesar a la objetividad, pero nunca se alcanza el objetivo mismo. El objeto que uno cree alcanzar, es siempre el objeto representado e interpretado por la inteligencia del sujeto”.

A fin de cuentas, de lo que se trata es de expresarse, de aclararse en nuestro mundo de ideas desordenadas, y ordenarlas, de una u otra manera, para así poder encontrarse a uno mismo. Para mí, esto es en esencia el arte.

 

Como espectadores, creo que debemos mirar el arte sin prejuicios. Dejar que nuestros ojos exploren, animándolos y haciéndolos conscientes de que aquello que observan supone el esfuerzo de un ser humano por entenderse y entender una parcela, un momento de su realidad; representándola en una obra que le ha llevado días, meses, y en la que ha puesto todo su afán y talento creativo. Y entonces dejar que sean nuestros sentimientos los que decidan si nos gusta o no, si nos conmueve o no. Sin más vueltas ni etiquetas.

No creo que debamos hacer caso a otra crítica que no sea la de nuestros sentimientos.

 

El 31 de octubre de 2009 fui invitado a la apertura de la exposición “Más que realismo”, que se vino a celebrar en la Colours Gallery de Edimburgo. Allí fueron a parar las obras de veinte pintores españoles y uno norteamericano, y allí quedaron expuestas y a la venta hasta el 12 de noviembre, luego fueron a Zaragoza.

A parte de recibir a compatriotas, lo cual casi siempre es agradable, todos eran artistas, pintores, con lo que entonces el regocijo me estaba garantizado. Otra cosa, importante para mi, más que nada por la magnitud de la obra en cuestión, era que tuve la oportunidad de que un texto mío apareciera en el extraordinario libro que editó la galería virtual zaragozana ‘Artelibre’  y, en su nombre, su director, José Enrique, quien me lo entregó en persona.

Ochenta y dos pintores y otros tantos escritores conformaron la obra. Para más añadido, había conseguido convencer al músico escocés Calum Carlyle para que cerrase la inauguración y nos tocase alguno de sus temas guitarra en manos.

Todo un placer.